Lo suyo es vocación sin límites. José Castaño cumplió esta semana 93 años y sigue en activo, dando clases de refuerzo o echando una mano en Secretaría en un colegio público de Murcia que, desde que se construyó, hace 20 años, lleva su nombre.
Él reconoce que su caso no es común. "Más de una vez me han llamado para hablar en actos de jubilación y siempre pido que continúen en contacto con el colegio. Generalmente no me hace caso nadie. Pero yo lo pido. El que prefiera pasarse el día en el casino, jugando al dominó o viendo una película, que lo haga. Mi mayor satisfacción es venir al colegio. No sé el tiempo que podré aguantar ni lo que me aguantarán a mí. Mientras crea que puedo ser útil no tengo idea de jubilarme. Cuando me llegue la edad, lo haré".



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